martes, abril 19, 2005

Dando bote

Estoy en la pega y me acaban de avisar que me van a cambiar de puesto… again. Desde que llegué al banco he pasado ya por 4 puestos, y ahora voy por el quinto.
El primero duró cerca de 4 semanas, y más que un puesto era un rincón en el cubículo de la jefa donde pusieron un PC con una conexión tan mala que ni Hotmail podía ver. Ni siquiera tenía mi propio usuario. Después me mandaron al salón de los trabajólicos, frente al jefe odioso, con un PC pa mi, usuario y correo, pero cero privacidad porque mi pantalla quedaba a vista y paciencia de todos, lo cual me apesta profundamente. Ni hablar de un cajón o algo, porque no cabía y para peor ese mueble colgante típico de las oficinas estaba con llave. Fue lejos la época en que peor lo pasé. Era julio, y me acuerdo que me agarré un resfrío tan feo que terminé con una pelota de calcio en mi pulmón derecho. Además no eran agradables los “sshhhh.. ya te vas???” de los trabajólicos cuando terminaba mi pega y recogía mis cosas.
Después de mis gratísimas vacaciones del 18 llegué y me encontré con que mi puesto estaba ocupado. Me dijeron que me habían cambiado nuevamente, porque me tenían “mas confianza” y en mi lugar pusieron a otro externo para tenerlo “mas cortito”. Esta vez estaba un poco más lejos del jefe odioso y los trabajólicos, en una oficina con un señor que es el ejemplo del empleado bancario. Lleva como 40 años acá, llega a la hora y se va idem, hace su pega, lee el diario y almuerza con los amigos. Conversa de fútbol, y evita cualquier actividad tipo “dinámica grupal” de esas tan de moda en las empresas hoy. Tuve una cajonera por 2 semanas pero me la quitaron, pero al menos me quedé con anexo y un pequeño mueble para dejar mis cosas. Ahí estaba más tranquila, y podía huir más fácilmente a clases de kung fu.
Ese puesto me duró hasta noviembre, cuando me avisan que llegan 2 personas nuevas a trabajar al banco, que obviamente tenían toda la preferencia. Luego de cambiar mis cosas y provocar el odio de mis nuevas vecinas cuando hubo un apagón al enchufar mi PC, me instalé en esta oficina que es lejos la más grande y cómoda en que he estado. Tengo mi mueblecito y hasta closet para dejar mi chaqueta, y además estoy al lado de la puerta así que mis huidas pasan piola. Por las mañanas trabaja otra persona acá, pero no hay problema porque es re buena onda. Lo único non grato es que estoy al lado de la secretaria, y si la oyeran como habla (grita) me entenderían.
Ahora me tengo que cambiar al lado de un chico que habla poco y toma mucho café. La oficina es más chica que esta, pero no me importa demasiado, porque es sólo por una semana. Después me voy del banco con destino incierto, se acaba el proyecto y comienza otro.
Se supone que esta vez debiera ser un proyecto “normal”, plazos fijos, trabajando en mi notebook, con un equipo de la empresa, no más almuerzo sola.. etc.

Pero eso será motivo para otro post

1 comentario:

Polilla dijo...

Te puedo ver... claro que te puedo ver... cuídate tus somatizaciones no más.
xxx