miércoles, junio 17, 2009

Estoy flojita, si sé

A pesar de que las últimas semanas en la pega han estado más bien relajadas he andado bien floja para escribir, tengo los dos blog medio botados, y esta vez no es por falta de tiempo. Siendo sincera no es para lo único que ando floja, para la gran mayoría de las cosas me tengo que hacer el ánimo porque la inercia me supera.

Supongo que muy a pesar mío debo reconocer que es algo “normal”. A mi pesar porque la famosa “normalidad” del embarazo aburre a ratos. Una anda llena de sensaciones nuevas y resulta que todo es de lo más común y por lo mismo de lo menos importante que hay. Al final igual una lo sabe, pero cuando lo escuchas treinta y dos veces al día agota a cualquiera...

Entonces al final todo es normal. Que me quiera quedar en la casa, que casi todo me dé un poco lo mismo, que sentarme a tejer (sí, a tejer) sea un tremendo panorama y que me cueste armarme de valor para ir a kung fu a pesar de que lo paso tan re bien estando allá. Es normal que prefiera estabilidad y algo de estancamiento laboral a correr una carrera de locos en busca de “desarrollo profesional”, es normal que prefiera cultivar mejor los amigos que tengo a buscarme nuevos o seguir dando la pelea por causas perdidas, que muera de ganas de ir a bailar pero aborte la misión al sentir sueño.

Ok, seguiré en esta normalidad mientras mi guatita crece cada vez más, mientras siento cada vez más clarito como se mueve mi bebé, mientras cuento ansiosa los días que faltan para la próxima ecografía donde (al fin!) debiéramos saber si es hombre o mujer y mientras disfruto del regaloneo permanente de mi media naranja.

¿Será parte de esta normalidad mi alegría ante la llegada inminente del invierno con sus días cortos fríos con temporales, lluvia y viento? Porque eso sí que nunca me había pasado.