jueves, agosto 07, 2008

Berta


Me la regalaron mis hermanas para un cumpleaños, uno o dos años antes de que me fuera a vivir sola. Nunca me han gustado los peluches, pero esta era diferente y me cayó tan bien que la adopté inmediatamente, aunque claro, como no tenia cultura peluchistica no le puse nombre y fue “mi serpiente” durante un buen rato, hasta que Azul se compadeció de ella y la bautizó.

Berta vive en mi pieza, en mi cama o sobre el sillón pero ahora tengo que andarla cuidando porque a Samanta, mi gata, le dio con secuestrarla. Entra piolita a la pieza, la agarra de la cabeza y se la lleva al primer piso para atacarla. La pobre tiene la cola medio rota y se le está saliendo el relleno, pero como buen reptil mantiene su orgullo y sigue sonriendo y sacandole la lengua a Samanta...