Tiempo atrás, cuando fui a ver a mi acupunturista por primera vez, me sorprendió diciéndome que entre las cosas que me tenían un poco pésimo había un conflicto sin solucionar, no muy reciente ni muy evidente, pero que se las arreglaba de lo mejor pa cagarme la onda de maneras no obvias pero muy presentes. No hablamos de que se trataba en específico. Me acuerdo que lo describió como un monstruo encerrado en el closet: No molesta mientras tienes la puerta cerrada, pero basta que la abras y se tira sobre ti, ahogándote y tirándote el pelo, hasta que logras zafarte de él y cerrar nuevamente la puerta. El problema es que siempre sabes que está ahí, te tratas de olvidar porque no lo estas viendo, y lo que es peor… tienes miedo que cualquier día se arranque del closet. Esa vez él me recomendó una sicóloga amiga, a la que nunca fui porque con las agujitas y los masajes y las gotitas y mas tarde el kung fu mi monstruo se fue de vacaciones y luego de un par de meses de tratamiento mis niveles de energía daban por superado el conflicto.
Mi monstruo nació hace 3 años, en Navidad. Pasó algo que dividió a mi familia en dos bandos irreconciliables, y todos tuvimos que tomar partido. Fue muy triste y los meses siguientes también, la casa paterna convertida en un verdadero campo de batalla donde no hay más fundamentos que creerle a alguien. Mis dos hermanas pasaron a estar en trincheras separadas donde la menor y el novio de la otra eran los referentes. Yo, tratando de ser lo más consecuente con mis ideas y afectos, estuve al principio muy cerca de la menor, Mini. Ella era la víctima evidente de la situación y quien llevó las cosas al extremo de “conmigo o contra mí”. Pasó el tiempo, Pollo también es mi hermana, y ante sus justas protestas y el abandono general en el que se encontraba tuve un gesto abierto de solidaridad con ella que me trajo como consecuencia caer en desgracia con la menor, para quien dejé de existir en ese mismo instante, a pesar de todos mis intentos de arreglar la situación, que creanme no fueron pocos. Esto fue hace cerca de 2 años. Luego Pollo se casó, yo replanteé mi posición hacia mi cuñado hasta llegar a la buena relación q tenemos hoy y ante la mirada atónita de todos Mini decidió querer a su hermana la novia de nuevo, como ya había hecho con mi mamá. Parecía un final feliz, pero había sólo un detalle: yo seguía en el bando de las vetadas, que es donde sigo hoy junto a mi cuñado.
Hace como 2 años, en cuando la crisis que derivó en mi monstruo estaba en su apogeo, yo, desesperada por respuestas que no tenía ni tengo le mande un par de preguntas y fotos a un “brujo amigo” de Emil. Las respuestas de el fueron muy especificas, dijo mas de lo q le pregunté, incluso un par de predicciones adicionales sobre mi vida que se han cumplido 100%.
Hace unos días, Emil, que sabe poco y nada del tema, me preguntó que había pasado con eso y mi monstruo me saltó a la cara nuevamente. Se me vino encima todo, lo sufrido, la humillaciones, el miedo, la angustia y por sobre todo la impotencia. Porque por sobre todas las cosas la impotencia me supera. Se trata de algo que está fuera de mis posibilidades, me hace daño pero no puedo arreglarlo.
Anoche sin darme cuenta me descubrí llorando porque mi monstruo me tiró el pelo.. y fuerte. Pensé que una de las cosas que mas me duele es que siento totalmente sola en esto… tengo la sensación que hice (o al menos traté) de hacer cosas para que todos estuvieran bien, mientras tuve la posibilidad, pero que por mí nadie ha hecho nada. Todos coinciden en que es súper injusto, y que no tiene sentido, pero no veo que nadie haga nada más que compadecerme o decirme “no pesques, se le va a pasar”. Quizás la solución está, como me decía Azul, en no permitir que te afecte, en bloquear esas emociones porque está claro que bien no me hace, pero eso tiene un riesgo: me aterra la sola idea de pensar que algún día Mini llegue a buscarme y yo descubra que dentro de mi no hay nada para ella, ni siquiera rabia, nada. Me ha pasado en menor escala antes, con amig@s de los q me alejo por algún problema o similar, y a la vuelta de meses o años me doy cuenta que ya no despiertan ningún sentimiento en mí, simplemente me dan lo mismo. Y eso no puede pasar con una hermana.
2 comentarios:
Fuerte darse cuenta de que puedes vivir con alguien y no conocerla como piensas, de que hay cosas sobre las que nunca hablamos y de que no se tuvo el tiempo (o no se buscó) para escuchar debidamente...
Fuerte tener conflictos con una hermana... Cuando estaba en el colegio envidiaba la relación de mi mejor amiga escolar con sus hermanas, porque la mía con mi Bebé era un caos lleno de golpes, palabrotas y odios. Ahora no sé qué haría sin ella, es mi apoyo para todo, y aunque siga viéndola como el bebé que conocí hace 27 años, de cuya cuna me colgaba con apenas un año de edad sólo para observar mi pequeño tesoro, a veces creo que es el pilar de la familia. Y valió la pena el esfuerzo por recuperarla. ¡Ánimo!!
xxx
Gracias por tus palabras! Cierto que quizas se nos quedaron cosas en el tintero, pero también es cierto que la historia no ha terminado ;)
Sobre el tema en cuestion, me hizo muy bien escribir este post, me senti más liviana luego de hacerlo, parece que el blog esta dando resultados..
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