Hoy lo vi de nuevo y me volví a preguntar por qué me pasa eso, por que me da casi miedo….
En Santiago hay muchos mendigos, vagabundos, andantes o como quieran llamarlos. Uno ya los ubica, y son en algún sentido parte del conocimiento colectivo. Marita es el gordo grande que se viste de mujer y anda con un carro de supermercado en los alrededores el metro U. Católica, también está el caballero mayor con muy buena pinta que dice que es de Viña y pide monedas porque asegura que lo asaltaron. (el es de los mejores actores que he visto). En el centro puedes ver a las rumanas con sus niños que salieron hasta en la tele hace poco, el que se envuelve en una frazada y pide “para la comida hermanito” o “para la camita hermanito”, dependiendo de la hora, y en la iglesia de las agustinas hay una viejita sin dientes con una sonrisa eterna que raya en la mueca…
Pero este es el que único que me descoloca. Hoy en la mañana me volví a preguntar por qué y como que no entiendo. Las primeras veces que lo vi era en la mañana, a la salida del metro Moneda, hace 2 o 3 años. Tanto me incomodaba que empecé a llegar más temprano al trabajo sólo porque descubrí de que 10 minutos antes no estaba. Después me di cuenta que en la tarde, después de almuerzo, se iba a Lyon con Providencia y cerca de las 7 se ponía en Tobalaba. Todo un estudio de mercado sobre los puntos más rentables.
“Tengo haaambre”.
“Vivo en la calle”
Cuando es invierno se saca los zapatos y dice “mis pies están helados”. Pero si te fijas está parado sobre un cartón y sus zapatos están 5 metros más allá… :-S
El problema (o mi problema?) con este tipo es que tiene un modo que de alguna manera asusta. Se te acerca mucho, y es casi intimidante. Me he fijado que la gente le tiene como miedo, y el los sigue, casi les tira encima, y ellos ni siquiera se pueden correr porque es la escalera del metro y no hay demasiado espacio. Menos mal que a mi no me ha pasado nunca, pero cuando voy llegando a la escalera y lo escucho como que me angustio un poco, me fijo en que lado de la escalera está y me voy por el otro.. Una vez pasó una niña con un trasero que le debe haber llamado la atención, su cara cambió automáticamente de la expresión de miseria a una mirada libidinosa, y la siguió diciéndole de esos "piropos" que te avergüenzan no porque seas cartucha sino porque son cerdos. Después que la niña pasó, se dio vuelta y siguió pidiendo igual que siempre.
No sé por que me pongo así, porque es sólo con el. Y me da más lata porque por la pega me ha tocado usar el metro en estaciones diferentes y a horas diferentes, pero igual me lo topo cada tanto. A veces creo que me pone mal porque tiene muy mala vibra, y me afecta, o a lo mejor porque es muy evidente que es un chanta… Como sea, tengo que exorcizarlo y espero que un post sea la opción.
4 comentarios:
hoy lo vi... a la salida del metro los leones gritando tengooo hammbreee!!! y si sabes a mi me pasa lo mismo cada vez que lo veo me da susto... no se como que sete tira encima pa pedirte plata...
que pasara en la mente de las personas que terminay siendo vagabundo ... eso siempre me lo he preguntado... debe ser re peluo llevar una vida asi!!
yaaaa po ...los asiduos lectores a tu blog estamos a la espera de mas historias jajaja!!!!
uy, ojalá que el post te sirva. Soy de conce y no lo conozco, pero acá tn hay algunos que dan miedo, pq pueden ser violentos.
Saludos.
Chuata, que dificil un consejo pa exorcisar el miedo a este mendigo. Tal vez como en las peliculas...simplemente enfrentarte con el miedo, no algo asi como ir y hablar con él, sino simplemente al pasar por ese metro, mirarlo a la cara y no hacer gesto alguno cuando se acerque...si lo logras un par de veces, probablemente el susto ya no vaya.
Suerte.
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