Sacando cuentas debe haber sido hace como 3 años. En esa época a todo el mundo le dio por casarse y con mi maridito veníamos de vuelta de una de tantas fiestas y como es de esperar, ambos estábamos bien arriba de la pelota.
Íbamos bajando por Echeñique a una hora indefinida entre las 3 y las 6 de la mañana cuando vemos dos carabineros (no ven que ahora las ofensas de palabra son castigadas) empujando su auto. De puro jugoso mi hombre me mira y me dice ¿los ayudamos? Y yo prendí altiro y le dije que bueno. Nos bajamos del auto y ante la sorpresa de los de verde ofrecimos nuestro humilde aporte. Ni me di cuenta cuando mi marido toma el control de la situación y empieza a darle ordenes a los pacos: “ud. por acá, ud. empuje ahi y mi señora maneja”… y ellos le hacían caso!! Yo, que nunca habia hecho partir un auto en panne, lo miré muerta de la risa y le pregunté que tenia que hacer. Me dio un par de instrucciones y me subí al auto. Uno de los amigos de la ley me miró y preguntó “y ella sabe?”. “No se preocupe, maneja excelente” fue la respuesta mientras yo lo miraba con una sonrisa que delataba los varios rones que me había tomado.
No es que sepa mucho de autos ni que sea muy exigente, pero caché altiro que confort no es el concepto que usan en los radiopatrullas. El volante era bien grande y delgado, como de micro antigua, el asiento incómodo y el embriague ultra duro. Metí segunda y con la ayuda de los tres hombres lo hice partir, con la tentación irresistible de prender la sirena y acelerar, pero reconozco que arrugué porque estaba re cerca de una comisaría y porque no sabia donde se prendía. Anduve como 100 metros y me detuve, esperando a los pacos que corrían detrás de mí con cara de urgidos por si alguien me veía manejando su auto en dudosas condiciones.
Cuando se fueron, nos quedamos un buen rato riendo por toda la situación, dos jugosos copeteados ayudando a un par de pacos en panne.
:: Notas en Technicolor ::
Cuando ya no queda nada más, mejor ríete
jueves, junio 17, 2010
lunes, mayo 24, 2010
Regateo
El otro vi a Don Francisco en la tele ufanandose de ser un excelente regateador y como últimamente me pasa muy a menudo, me pregunté si yo podría decir lo mismo. La respuesta fue tajante e inmediata. Jamás.
Soy un desastre a la hora de regatear. Lo tengo tan asumido que cada vez que hay que comprar algo que tenga la posibilidad de modificar su precio ante una negociación le pido a mi hombre que lo haga porque a mi capaz que me lo vendan hasta mas caro que el precio “oficial”. Y es que simplemente no sé como hacerlo, Cuando trato de hacerme la canchera y tirar una frase ganadora de las que he visto, recibo una respuesta negativa que suena tan contundente que me quedo muda y termino pagando lo que me piden, o como gran cosa me voy sin comprar.
Creo que mi problema tiene que ver con la capacidad de negociar y hacerse la interesante, no sé poner “cara de póker” y estirar el chicle hasta que la contraparte ceda. Y como eso funciona en la feria, el persa, el taxi y hasta el presupuesto de la clínica, yo soy de las que termina pagando el precio de lista.
Soy un desastre a la hora de regatear. Lo tengo tan asumido que cada vez que hay que comprar algo que tenga la posibilidad de modificar su precio ante una negociación le pido a mi hombre que lo haga porque a mi capaz que me lo vendan hasta mas caro que el precio “oficial”. Y es que simplemente no sé como hacerlo, Cuando trato de hacerme la canchera y tirar una frase ganadora de las que he visto, recibo una respuesta negativa que suena tan contundente que me quedo muda y termino pagando lo que me piden, o como gran cosa me voy sin comprar.
Creo que mi problema tiene que ver con la capacidad de negociar y hacerse la interesante, no sé poner “cara de póker” y estirar el chicle hasta que la contraparte ceda. Y como eso funciona en la feria, el persa, el taxi y hasta el presupuesto de la clínica, yo soy de las que termina pagando el precio de lista.
lunes, mayo 10, 2010
Soy mamá
A propósito del dia de la madre, me puse a pensar sobre lo que significa esa frase. Y suena fuerte, muy fuerte. Cada vez que lo digo me suena extraño, como si me hubiera cambiado el nombre o algo así. Y es no soy de las que soñaron desde pequeñas con un bebé en brazos, tener hijos era algo lejano, hermoso pero lejano y que quizás llegaría a mi vida cuando “fuera grande”.
Y ahora soy mamá, me dicen “señora” en la calle, hablo con otras mamás sobre papillas, recibo flores en mayo, tengo siempre pañuelos en la cartera y salto de la cama ante el menor quejido de mi enano. Y estoy feliz.
A propósito de las buenas y las malas madres, yo quiero ser una buena mamá. Pero para mí una buena mamá es una mujer sana y feliz que tiene hijos sanos y felices. No estoy de acuerdo en que alguien que quiera ir a depilarse sea una mala mamá, quizás es peor la que llena de dulces al hijo para que no llore. Prefiero una mamá que no te ayuda en las tareas a una que no te permite sociabilizar con otros niños. No quiero ser una mujer amargada que les saca en cara a los hijos los sacrificios que hizo para criarlos ni tampoco una mamá lejana e indolente a la que las nanas le criaron los hijos para que a ella no se le cayeran las pechugas.
Y sigo con mis ideas y divagaciones mientras mi enano me espera para su papa y me repito a mi misma “Soy mamá”
Y ahora soy mamá, me dicen “señora” en la calle, hablo con otras mamás sobre papillas, recibo flores en mayo, tengo siempre pañuelos en la cartera y salto de la cama ante el menor quejido de mi enano. Y estoy feliz.
A propósito de las buenas y las malas madres, yo quiero ser una buena mamá. Pero para mí una buena mamá es una mujer sana y feliz que tiene hijos sanos y felices. No estoy de acuerdo en que alguien que quiera ir a depilarse sea una mala mamá, quizás es peor la que llena de dulces al hijo para que no llore. Prefiero una mamá que no te ayuda en las tareas a una que no te permite sociabilizar con otros niños. No quiero ser una mujer amargada que les saca en cara a los hijos los sacrificios que hizo para criarlos ni tampoco una mamá lejana e indolente a la que las nanas le criaron los hijos para que a ella no se le cayeran las pechugas.
Y sigo con mis ideas y divagaciones mientras mi enano me espera para su papa y me repito a mi misma “Soy mamá”
lunes, abril 26, 2010
Pura filosofía
Me encanta salir a pasear con mi enano y los perros. Me debo ver re chistosa con el coche y las dos cadenas pero no importa porque los cuatro lo pasamos super. Los peludos corren a su antojo, Juanín busca frutas y restos de comida de otros perros y Bellota persigue loros, palomas y a Juanín. El enano habla en su idioma guaguno y mira las hojas de los arboles, yo le canto canciones ridículas que invento en el momento, hablo por teléfono y pienso en mil maneras de arreglar el mundo.
Y no se trata de ser Platón, hay veces en que me quedo pegada en cosas muy mundanas y triviales, como las que comparto ahora con uds.
Pensamiento profundo 1: ¿Por qué los ciclistas no usan las ciclovías?. De verdad no entiendo. Cerca de mi casa hay varias y siempre veo ciclistas que no las usan, van por la vereda de enfrente o simplemente por la calle. ¿Por qué? Rebeldía congénita? Flojera extrema? Reconozco que en cuando voy por la vereda y pasa un ciclista que podria ir por la ciclovía digo bien fuerte “¿Por qué no usan la ciclovía???” Me han mirado con furia mas de una vez .Ok, no hay una ciclored enorme en Santiago pero si yo me moviera en dos ruedas trataría de usar la infraestructura disponible, para así poder decir “Hey!! Construyan más!!”
Pensamiento profundo 2: No comprendo esa costumbre de los autos que mientras están detenidos en una luz roja de un semáforo empiezan a avanzar de a poco, lentamente llegando casi a la mitad de la calle, hasta que dan la verde. Esta actitud, además de rara es molesta porque una no puede cruzar con el coche, mas encima los giles te miran feo cuando una trata de pasar.. ¿Por qué lo hacen? El semáforo cambia antes? El auto parte más rápido? Ganan minutos preciosos? Acá creo que se trata simplemente de ansiedad mal manejada.
Se agradecen respuestas o teorías al respecto.
Y no se trata de ser Platón, hay veces en que me quedo pegada en cosas muy mundanas y triviales, como las que comparto ahora con uds.
Pensamiento profundo 1: ¿Por qué los ciclistas no usan las ciclovías?. De verdad no entiendo. Cerca de mi casa hay varias y siempre veo ciclistas que no las usan, van por la vereda de enfrente o simplemente por la calle. ¿Por qué? Rebeldía congénita? Flojera extrema? Reconozco que en cuando voy por la vereda y pasa un ciclista que podria ir por la ciclovía digo bien fuerte “¿Por qué no usan la ciclovía???” Me han mirado con furia mas de una vez .Ok, no hay una ciclored enorme en Santiago pero si yo me moviera en dos ruedas trataría de usar la infraestructura disponible, para así poder decir “Hey!! Construyan más!!”
Pensamiento profundo 2: No comprendo esa costumbre de los autos que mientras están detenidos en una luz roja de un semáforo empiezan a avanzar de a poco, lentamente llegando casi a la mitad de la calle, hasta que dan la verde. Esta actitud, además de rara es molesta porque una no puede cruzar con el coche, mas encima los giles te miran feo cuando una trata de pasar.. ¿Por qué lo hacen? El semáforo cambia antes? El auto parte más rápido? Ganan minutos preciosos? Acá creo que se trata simplemente de ansiedad mal manejada.
Se agradecen respuestas o teorías al respecto.
domingo, enero 17, 2010
Mi enano
Es hermoso.
Está a punto de cumplir dos meses.
Me ha revolucionado la vida.
Tiene los colores del papá, mi nariz, las manos de la abuela, los ojos del abuelo y la sonrisa del primo. Mezcla perfecta!!
Se porta increiblemente bien.
Es muy pero muy lindo (y no lo digo solo porque soy su mamá)
Crece por minutos, cada dia aprende o descubre algo.
Le encanta pasear en coche e ir al parque con los papás y los perros
Es un valiente que ni lloró son su vacuna ni chistó cuando lo operaron de hernia
Ya dije que es precioso?
Es que de solo mirar sus ojitos se me olvida todo y me sumerjo en ese amor tan grande que no cabe en ninguna parte.
Mi familia es lo mejor
Está a punto de cumplir dos meses.
Me ha revolucionado la vida.
Tiene los colores del papá, mi nariz, las manos de la abuela, los ojos del abuelo y la sonrisa del primo. Mezcla perfecta!!
Se porta increiblemente bien.
Es muy pero muy lindo (y no lo digo solo porque soy su mamá)
Crece por minutos, cada dia aprende o descubre algo.
Le encanta pasear en coche e ir al parque con los papás y los perros
Es un valiente que ni lloró son su vacuna ni chistó cuando lo operaron de hernia
Ya dije que es precioso?
Es que de solo mirar sus ojitos se me olvida todo y me sumerjo en ese amor tan grande que no cabe en ninguna parte.
Mi familia es lo mejor
lunes, noviembre 16, 2009
En las últimas
La barrita de la izquierda está equivocada, porque aunque ya pasé las 40 semanas mi promigénito aun no se decide a nacer. De todas maneras ya no le van quedando muchas opciones para elegir como fecha de cumpleaños, porque el viernes es su fecha tope y si no sale por las buenas enviaremos una brigada de desalojo por él.
Asi que en el mejor de los casos me quedan algo asi como 4 días de embarazo y claro, es medio inevitable ponerse a recordar todo lo que ha pasado en estos 9 meses. Algo así como los "pregnancy awards". Sin ánimo de ser exhaustiva, acá va mi personalisima experiencia:
- El momento de emoción maxima: La primera vez que sientes su corazoncito later
- Lo más indigno: No ser capaz de depilarte o cortarte las uñas de los pies por ti misma
- La pregunta mas repetida: ¿cuanto tienes?
- La segunda pregunta mas repetida: ¿y van a querer saber si es hombre o mujer?
- La mejor sensación: Las pataditas en tu barriga, sobretodo si son una respuesta a cuando le hablas
- Lo mas desagradable: El reflujo y la acidez
- El mayor alivio: Cuando desaparecen el reflujo y la acidez
- Lo más rico: Que todos te regaloeen tanto que llega a dar un poco de verguenza
- Las mejores semanas: Las de prenatal!!
- Lo que mas se echa de menos: dormir de guata
- Las mayores alegrías: Cada vez que lo ves en un examen y te dicen "está sanito"
- Lo que mas cuesta asumir: Que una simplemente no puede mantener el ritmo de vida al que estás acostumbrada.
Asi que en el mejor de los casos me quedan algo asi como 4 días de embarazo y claro, es medio inevitable ponerse a recordar todo lo que ha pasado en estos 9 meses. Algo así como los "pregnancy awards". Sin ánimo de ser exhaustiva, acá va mi personalisima experiencia:
- El momento de emoción maxima: La primera vez que sientes su corazoncito later
- Lo más indigno: No ser capaz de depilarte o cortarte las uñas de los pies por ti misma
- La pregunta mas repetida: ¿cuanto tienes?
- La segunda pregunta mas repetida: ¿y van a querer saber si es hombre o mujer?
- La mejor sensación: Las pataditas en tu barriga, sobretodo si son una respuesta a cuando le hablas
- Lo mas desagradable: El reflujo y la acidez
- El mayor alivio: Cuando desaparecen el reflujo y la acidez
- Lo más rico: Que todos te regaloeen tanto que llega a dar un poco de verguenza
- Las mejores semanas: Las de prenatal!!
- Lo que mas se echa de menos: dormir de guata
- Las mayores alegrías: Cada vez que lo ves en un examen y te dicen "está sanito"
- Lo que mas cuesta asumir: Que una simplemente no puede mantener el ritmo de vida al que estás acostumbrada.
miércoles, junio 17, 2009
Estoy flojita, si sé
A pesar de que las últimas semanas en la pega han estado más bien relajadas he andado bien floja para escribir, tengo los dos blog medio botados, y esta vez no es por falta de tiempo. Siendo sincera no es para lo único que ando floja, para la gran mayoría de las cosas me tengo que hacer el ánimo porque la inercia me supera.
Supongo que muy a pesar mío debo reconocer que es algo “normal”. A mi pesar porque la famosa “normalidad” del embarazo aburre a ratos. Una anda llena de sensaciones nuevas y resulta que todo es de lo más común y por lo mismo de lo menos importante que hay. Al final igual una lo sabe, pero cuando lo escuchas treinta y dos veces al día agota a cualquiera...
Entonces al final todo es normal. Que me quiera quedar en la casa, que casi todo me dé un poco lo mismo, que sentarme a tejer (sí, a tejer) sea un tremendo panorama y que me cueste armarme de valor para ir a kung fu a pesar de que lo paso tan re bien estando allá. Es normal que prefiera estabilidad y algo de estancamiento laboral a correr una carrera de locos en busca de “desarrollo profesional”, es normal que prefiera cultivar mejor los amigos que tengo a buscarme nuevos o seguir dando la pelea por causas perdidas, que muera de ganas de ir a bailar pero aborte la misión al sentir sueño.
Ok, seguiré en esta normalidad mientras mi guatita crece cada vez más, mientras siento cada vez más clarito como se mueve mi bebé, mientras cuento ansiosa los días que faltan para la próxima ecografía donde (al fin!) debiéramos saber si es hombre o mujer y mientras disfruto del regaloneo permanente de mi media naranja.
¿Será parte de esta normalidad mi alegría ante la llegada inminente del invierno con sus días cortos fríos con temporales, lluvia y viento? Porque eso sí que nunca me había pasado.
Supongo que muy a pesar mío debo reconocer que es algo “normal”. A mi pesar porque la famosa “normalidad” del embarazo aburre a ratos. Una anda llena de sensaciones nuevas y resulta que todo es de lo más común y por lo mismo de lo menos importante que hay. Al final igual una lo sabe, pero cuando lo escuchas treinta y dos veces al día agota a cualquiera...
Entonces al final todo es normal. Que me quiera quedar en la casa, que casi todo me dé un poco lo mismo, que sentarme a tejer (sí, a tejer) sea un tremendo panorama y que me cueste armarme de valor para ir a kung fu a pesar de que lo paso tan re bien estando allá. Es normal que prefiera estabilidad y algo de estancamiento laboral a correr una carrera de locos en busca de “desarrollo profesional”, es normal que prefiera cultivar mejor los amigos que tengo a buscarme nuevos o seguir dando la pelea por causas perdidas, que muera de ganas de ir a bailar pero aborte la misión al sentir sueño.
Ok, seguiré en esta normalidad mientras mi guatita crece cada vez más, mientras siento cada vez más clarito como se mueve mi bebé, mientras cuento ansiosa los días que faltan para la próxima ecografía donde (al fin!) debiéramos saber si es hombre o mujer y mientras disfruto del regaloneo permanente de mi media naranja.
¿Será parte de esta normalidad mi alegría ante la llegada inminente del invierno con sus días cortos fríos con temporales, lluvia y viento? Porque eso sí que nunca me había pasado.
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